El Guapo, su historia inicial.
El valle de El Guapo fue descubierto por el canario Juan
Francisco de León y su hijo Nicolás en 1747. El pueblo de El Guapo fue fundado
el 16 de mayo de 1777 (según datos del obispo Mariano Martí). Cita el
historiador Manuel Hernández González en su obra «Los canarios en la Venezuela
Colonial»:
«La fundación de El Guapo atrajo a muchos canarios. En sus
inicios se llamó Valle de Nuestra Señora de Candelaria y San Carlos. En el
altar mayor de su iglesia el único nicho lo presidía la Candelaria de bulto y
vestida. Nicolás de León quiso convertirse en su Capitán poblador. Contó con el
apoyo del obispo Martí, a quien “estas gentes le estiman mucho principalmente
los pobres, pues más rico, es porque da mucho y esto atrae a las gentes”. En
1783 había 120 haciendas de cacao y se embarcaban más de 2.000 fanegas.
Isleños pobres y sin recursos trataron de erigir pequeñas
haciendas, lo que explica el relativamente alto porcentaje de blancos en 1800,
218 para un total de 1.464. No obstante, los esclavos eran 577, los indios 119,
los negros libres 212 y los pardos 338. Esas proporciones poco tenían que ver
con una economía esclavista, ya que los esclavos, excepto en las plantaciones
más grandes, eran muy escasos. Martí recoge en su visita a algunos canarios
como el Teniente y hacendado Diego Hernández Martínez, del que se quejan los
pobres, el pardo Juan Santana, guarda de Nicolás León amancebado con la mujer del
mulato Victorino Soto, los pequeños propietarios casados en Canarias José
Hernández, con más de 8 años en el Valle, y Valentín Quesada, que vive con una
esclava de su tío, de Manuel Guillén, y que tiene a su mujer en Caracas y que
si la ha dejado es “por su pobreza y para buscar con qué mantener a su
familia”, y los hacendados Lorenzo Benítez y Manuel de la Guardia, este último
con su esposa en La Habana.
El Guapo pudo convertirse en una tierra de promisión para
los isleños del último tercio del XVIII que aspiraban a convertirse en
hacendados a través de la concesión de pequeños lotes de tierra en una región
todavía inculta y selvática. Pero los sueños se confundían con la realidad y
distaba mucho de ser la Arcadia Prometida».
Fuente: Venezuela Provincial (2024)

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